La esperanza pese a todo, de Émile Bravo.

Presentada por: Daniel Becerra Romero (PDI de la Facultad de Ciencias de la Educación. ULPGC)

La esperanza pese a todo, de Émile Bravo, es una tetralogía que está en curso de publicación, pero cuyo título es más que significativo. Y bien podría enlazar con las palabras de Cervantes: “Sábete Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca”.

Este primer álbum, editado en nuestro país el año pasado de la mano de Dibbuks, lleva por subtítulo Un mal principio, mientras que el segundo, Un poco más cerca del horror, justo acaba de ver la luz. El tercero El principio del fin se publicará el año que viene y el último, Un final y un nuevo principio, en 2022. Si bien la historia retoma a los conocidos personajes allí donde los dejó en el álbum anterior, Diario de un ingenuo, no hace falta ni es necesario leer la obra anterior para introducirse en ésta.

Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, se desarrolla en Bruselas. Concretamente en enero de 1940, apenas cuatro meses antes de la invasión del país por el ejército alemán. A través de sus páginas conoceremos la situación del país y de Europa, junto con los acontecimientos que se avecinaban. Desde la propia irrupción en sus calles de los soldados alemanes, a la caída del fuerte de Ében-Émael en mayo de 1940 o la rendición del país. Ahora bien, la óptica que emplea Bravo es la humana. No centra su mirada en los grandes sucesos, al contrario, focaliza su atención en las personas que se entrecruzan constantemente con nuestros protagonistas, lo que emplea como recurso para abordar situaciones sociales complejas asociadas a la dinámica humana (colaboracionismo, racismo, discriminación, carestía, segregación…). Pero tampoco olvida su característico humor como forma de enfrentarse a ellas, en la misma medida que hemos visto en cintas como La vida es bella de Roberto Begnini (1997).

"La esperanza pese a todo" de Émile Bravo (2ª parte)

La obra se trata de una revisitación de los populares héroes de la bande dessinée franco-belga, Spirou y Fantasio, creados por Rob-Vel en 1938, continuado por Jijé y popularizados por Franquin, especialmente durante la década de los cincuenta y sesenta, al que seguirían otros muchos autores caso de Fournier, Nic y Cauvin, Tome y Janry y, más recientemente, Morvan y Munuera, Vehlmann y Chivard, Yann y Schwartz…

El álbum nos presenta esa parte que no conocíamos de su pasado, pero también las motivaciones que los llevarán a ser los personajes que aprendimos a querer en nuestra infancia y juventud. Difícilmente puede encontrarse a un niño o adulto que no los conozca en Bélgica o Francia, como parte de sus referentes culturales. Casi lo mismo podría decirse de una buena parte de nuestro país, pues sus aventuras han venido editándose desde los años setenta en diferentes cabeceras y en varias editoriales.

A lo largo de sus páginas observamos cómo es ese proceso de cambio y madurez a la vida adulta en un contexto complejo en el que el dramatismo y los horrores de la guerra también darán pie a la esperanza y a la solidaridad. En suma, Didáctica e Historia se dan la mano en esta obra que a buen seguro nos servirá para recordar que, pese a todo, la esperanza, como Elpis, el último espíritu de la caja de Pandora, siempre estará ahí.

Otras obras de este autor como Jules, Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill o Las aventuras de Aleksis Strogonov (todas altamente recomendables) se encuentran igualmente a su disposición en la biblioteca. También disponibles los tomos integrales con las aventuras de Spirou así como otros álbumes de estos mismos personajes englobados en la colección “Visto por” que permite a diferentes equipos creativos aportar su visión sobre ellos. Lecturas para una pandemia pero también lecturas para muchas horas que les aguardan en las estanterías a la vuelta.

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